Misery
"Y luego tenía una boca pegada a la suya, una boca que era indudablemente de mujer a pesar de sus labios duros y secos, y el soplo que expulsaba la boca femenina entraba en su propia boca, garganta abajo, hinchando levemente sus pulmones, y cuando los labios se apartaron pudo oler por primera vez a su carcelera, olerla en el aliento que ella había exhalado por la fuerza dentro de él igual que un hombre podía introducir una parte de su cuerpo a la fuerza en una mujer renuente, aquel repelente tufo a galletas de vainilla y helado de chocolate y salsa de barbacoa y caramelo de mantequilla de cacahuete.
Oyó una voz que gritaba: «¡Respira, maldita sea! ¡Respira, Paul!».
Los labios se le pegaron de nuevo. Sintió cómo el aire bajaba otra vez hasta su garganta. Era como esa húmeda ráfaga de viento que sigue al paso de un convoy en el túnel del metro, levantando papeles de periódico y envolturas de caramelo, y los labios estaban retraídos, y él pensó: Por el amor de Dios, no dejes salir ni una pizca de aire por la nariz, pero no pudo evitarlo y oh, aquella peste, aquel PESTAZO inaguantable.
—¡Respira, maldita sea! —chilló la voz invisible, y él pensó: Vale, haré lo que tú digas, pero, por favor, no vuelvas a hacer eso, deja ya de infectarme, y lo intentó, pero antes de ponerse realmente a ello, los labios femeninos estaban otra vez pegados a los suyos, resecos y tiesos como tiras de cuero curado a la sal, y ella lo violó de nuevo con todo su aire.
Esta vez, cuando apartó los labios, él no la dejó expulsar el aire, sino que empujó con todas sus fuerzas y exhaló una gigantesca ración de su propio aire interior. Lo sacó de un tirón, y aguardó a que su pecho —fuera de su campo visual— volviera a subir y a bajar tal como había hecho siempre por sí solo. No hubo suerte, de modo que boqueó otra vez a morir y un segundo después volvía a respirar lo más deprisa posible a fin de expulsar cuanto antes el olor y el sabor de aquella mujer.
El aire normal jamás le había sabido tan bien."
Lo anterior es parte de una novela de Stepehn King de nombre Misery. La sinopsis oficial dice:
"Paul Sheldon es un escritor que sufre un grave accidente y recobra el conocimiento en una apartada casa en la que vive una misteriosa mujer, corpulenta y de extraño carácter. Se trata de una antigua enfermera, involucrada en varias muertes misteriosas ocurridas en diversos hospitales. Fanática de un personaje de una serie de libros que él ha decidido dejar de escribir, está dispuesto a hacer todo lo necesario para "convencerlo" de que retome la escritura. Esta mujer es capaz de los mayores horrores, y Paul, con las piernas rotas y entre terribles dolores, tendrá que luchar por su vida. Un relato obsesivo y aterrador, que sólo Stephen King podía ofrecernos.".
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