Abuela de Hitler

Desde hace unos años me ha fascinado la imagen de Hitler, un hombre ridículo con un bigotito cómico (igual al de Chaplin, que era un cómico) y más antipático que un sapo. ¿Cómo llegó Hitler al poder en Alemania? ¿Cuáles fueron sus antecedentes familiares? ¿Cómo siendo tan ridículo conquistó el corazón de millones de alemanes que lo vieron como un superhombre? Por supuesto se difundieron muchas mentiras sobre su vida durante su mandato y se ocultaron otros hechos, como por ejemplo sobre su familia. Este es el primero de mucho post que pienso escribir sobre Hitler, no porque yo sea de extrema derecha, que no lo soy, sino porque pienso que Hitler fue el personaje más importante de la historia del siglo XX. Para justificar esta afirmación, digo que Hitler provocó la Segunda Guerra Mundial el 1 de septiembre de 1939 al invadir Polonia, estando advertido por Francia y Gran Bretaña de que entrarían en guerra con Alemania si invadía un país más (ya había invadido su país natal, Austria, y Checoslovaquia).
La familia de Hitler proviene de una zona montañosa, boscosa y muy pobre del norte de Austria, que hace frontera con Alemania y Checoslovaquia. Su padre, Alois Schicklgruber, nació en Strones, una aldea en el municipio de Döllersheim. Leí parte de un libro de un inglés que fue a Strones y contó lo que vio: una docena de casas de las que apenas quedan los cimientos y Döllersheim, que está en las mismas condiciones, pero era un pueblo más grande que incluso tenía una iglesia, en la que fue registrado el bautizo de Alois. Como veremos en otros post, el problema para Adolf Hitler fue que en la partida de nacimiento no figura el nombre del padre, sino que el cura escribió "nacido fuera de matrimonio".
Pero ahora centrémonos en la madre de Alois. María Anna Schicklgruber (15 de abril de 1795 - 6 de enero de 1847) fue uno de los once hijos (de los cuales solo seis sobrevivieron a la infancia) del granjero Hohannes Schicklgruber y su esposa Theresia Pfeisinger. En 1821, cuando María tenía 21 años, su madre murió dejándole juna herencia de 74,25 gulden (en español florines) que los puso a plazo fijo y se convirtieron en 1838 165 florines. En esa época, una cerda joven en edad de parir costaba 4 florines, una vaca entre 10 y 12 y una posada alrededor de 500. Estos datos monetarios no los pongo aquí por llenar líneas sin ningún objetivo, sino porque se ha especulado mucho sobre la situación económica de la familia Schicklgruber. La creencia general de los historiadores es era que esta familia era pobrísima, pero seguramente no investigaron a fondo. Es muy posible que se dejaron llevar porque la región era muy pobre, y los campesinos también, o lo parecían. Pero la verdad es que cuanto más pobre es la tierra, más ahorrativos son los campesinos, porque saben que una mala cosecha les puede arruinar si no tienen ahorros para comprar semillas. y los Schicklgruber fueron, durante generaciones, campesinos propietarios de las tierras que cultivaban.
De hecho, un historiador parece que se inventó la historia que María Anna y su padre viudo vivían en el establo con el ganado, ya que no tenían casa propia. Nunca mencionó sus fuentes.
Yo me imagino a esta familia en una casa antigua muy modesta, con un establo con ganado del que tendrían leche, un gallinero del que obtendrían huevos y pollos, y una pequeña huerta familiar de la que obtendrían frutas, legumbres y verduras. De la cosecha principal, seguramente cereales de secano, obtendrían algo de dinero para comprar ropa y enseres, y para ahorrar. Heredarían la ropa y los muebles de generación en generación y su gasto monetario sería mínimo. En su mayoría sería gente inculta que no sabía leer ni escribir, apenas firmar.
María Anna Schicklgruber nació en 1795, y su único hijo Alois en 1837. O sea, la madre tenía 42 años cuando nació su hijo. Yo lo veo una edad muy tardía, sobre todo para una mujer que vivía en una pequeña aldea rural austríaca.
Pero el tema más controvertido sobre la ascendencia de Adolf Hitler fue si tenía ascendencia judía o no.
Evidentemente, los judíos no vivían en tan remotas aldeas, sino en ciudades como Viena, capital de su país. Años más tarde se mudó a la capital austríaca y, efectivamente, vio que allí vivía una nutrida colonia judía. Pero si María Anna Schicklgruber tuvo relaciones sexuales con un judío, debió ser en otra ciudad.
La historia de que el abuelo de Adolf fue judío nació en los años 20 en Munich, sur de Alemania. Entonces ya era conocido en esta ciudad como un agitador político y sus enemigos así como algún diario sensacionalista de la ciudad lo publicó. Después, en los años 30, estos rumores crecieron, pero cuando consolidó su poder, logró acallarlos. La férrea censura no permitía ni siquiera sugerir nada de este estilo. Se decía que el apellido Hitler era judío, que había una familia judía en Bucarest con este apellido, que su padre era hijo ilegítimo del barón Rothschild en cuya casa de Viena había estado trabajando María Anna como sirvienta. 
Pero la hipótesis más publicitada la difundió el exgobernador general de Colonia Hans Frank, memorias que dictó cuando estaba en la cárcel esperando al verdugo.
Frank aseguraba que Hitler le había llamado hacia finales de 1930 y le había enseñado una carta de su sobrino William Patrick Hitler (el hijo de su hermanastro Alois Hitler, que había estado casado durante un breve período con una irlandesa). William amenazaba con revelar que Hitler tenía sangre judía corriendo por sus venas. Esto se relacionaba con reportajes de prensa que circulaba por entonces sobre sus orígenes familiares. Frank, supuestamente encargado por Hitler de investigar la historia de la familia, decía haber descubierto que Maria Anna Schicklgruber había dado a luz a su hijo cuando trabajaba de cocinera en Graz, en casa de una familia judía apellidada Frankrnberger. No sólo eso: Frankenberger padre había pagado al parecer cantidades regulares para mantener al niño en nombre de su hijo, de unos diecinueve años en la fecha del nacimiento, hasta que el niño cumplió los catorce.
Se habían intercambiado supuestamente cartas durante años entre Maria Ana Schicklgruber y los Frankenberger. Según Frank, Hitler declaró que sabía, por lo que su padre y su abuela le habían dicho, que su abuelo no era el judío de Graz, pero que como su abuela y su posterior marido eran muy pobres habían engañado al judío haciéndole creer que era el padre para que pagara por el mantenimiento del niño.
Toda esta historia es una invención de Frank. Esta historia de Frank llegó a difundirse mucho en la década de 1950. Pero la verdad es que no se tiene en pie. No había ninguna familia judía que se apellidase Frankenberger en Graz durante la década de 1830. En realidad no había ningún judío en toda la Estiria en esa época, porque hasta la década de 1860 no les estuvo permitido a los judíos vivir en esa parte de Austria. Vivía allí una familia apellidada Frankenreiter, pero no era judía. No hay prueba alguna de que Maria Anna estuviese alguna vez en Graz, y menos aún de que fuese la cocinera del carnicero Leopold Frankenreiter. No ha aparecido jamás correspondencia alguna entre Maria Anna y una familia llamada Frankenberg o Frankenreiter. El hijo de Leopold Frankenreiter y supuesto padre del niño (según la historia que contó Frank y aceptando que sólo hubiese confundido los apellidos) en nombre del cual se dice que Frankenreiter se mostró dispuesto a pagar por el mantenimiento del niño durante trece años, tenía diez cuando el niño nació. La familia Frankenreiter estaba además pasándolo tan mal que no habría podido afrontar el pago de ningún dinero a Maria Anna Schicklgruber.  Carece así mismo de credibilidad el comentario de Frank de que Hitler hubiese sabido por su abuela que la historia de Graz no era cierta: en la época en que nació Hitler su abuela llevaba ya cuarenta años muerta. Y es también dudoso lo de que Hitler recibiese una carta de su sobrino chantajeándole en 1930. Si hubiese sido así, Patrick (que se convirtió repetidamente en un engorro por sus intentos de sacar dinero a costa de su famoso tío) tuvo suerte de sobrevivir los años siguientes, que pasó mayoritariamente en Alemania, y de poder abandonar el país para siempre en diciembre de 1938. ¡Alguien cree que es posible que alguien chantajease al dictador cuando incluso se sospecha que mató o mandó matar a una sobrina Geli Raubal!

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